Venezuela Post-Maduro: La Complicada Reconfiguración del Poder y la Influencia
Rodrigo Mena
La llegada de un nuevo encargado de negocios de Estados Unidos a Venezuela marca el inicio formal de un plan de Washington para una transición post-Maduro, generando un complejo escenario donde la "presidenta encargada" Delcy Rodríguez redefine la narrativa interna y la oposición busca consolidarse. Este nuevo capítulo evidencia la profunda interconexión regional, con Cuba enfrentando una crisis existencial tras la caída de su principal benefactor, mientras la comunidad internacional sopesa su papel.
En resumen — La llegada de un nuevo encargado de negocios de Estados Unidos a Venezuela marca el inicio formal de un plan de Washington para una transición post-Maduro, generando un complejo escenario donde la "presidenta encargada" Delcy Rodríguez redefine la narrativa interna y la oposición busca consolidarse. Este nuevo capítulo evidencia la profunda interconexión regional, con Cuba enfrentando una crisis existencial tras la caída de su principal benefactor, mientras la comunidad internacional sopesa su papel.
La diplomacia estadounidense ha formalizado un nuevo capítulo en sus relaciones con Venezuela. El diplomático John Barrett arribó a Caracas el 24 de abril, asumiendo como encargado de negocios de Estados Unidos. Su misión es clara: implementar un plan de tres fases —estabilización, recuperación económica y transición hacia la democracia—, en un país donde Delcy Rodríguez ejerce como "presidenta encargada" desde el 5 de enero, tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses.
Este movimiento estratégico de Washington, anunciado por el secretario de Estado, Marco Rubio, busca "evitar una desarticulación total del Estado" venezolano. La captura de Maduro, efectuada el 3 de enero, no solo interrumpió la cadena de mando chavista, sino que redefinió el tablero geopolítico regional, impulsando a la administración de Donald Trump a reabrir su embajada en Caracas en marzo. Sin embargo, la complejidad de esta transición ya muestra fisuras, como la acusación del Departamento de Justicia de EE.UU. contra el soldado Gannon Ken Van Dyke, quien presuntamente usó información clasificada sobre la operación para lucrarse en mercados de predicciones.
Delcy Rodríguez, la "presidenta encargada" venezolana, ha respondido a este nuevo escenario con gestos que oscilan entre la apertura limitada y el endurecimiento. El 24 de abril, Rodríguez anunció el "fin" de la Ley de Amnistía, aprobada apenas dos meses antes, el 19 de febrero. Pese a que la ley benefició a 8.616 personas, incluyendo la liberación de 314 encarcelados, la decisión de Rodríguez generó la denuncia de organizaciones no gubernamentales y familiares de presos políticos, quienes han sostenido vigilias ininterrumpidas por 100 días y aseguran que la amnistía se aplica "a cuentagotas", con persistencia de torturas en centros como El Rodeo I, en Guatire.
La caída de Maduro ha tenido repercusiones directas y profundas en Cuba, históricamente el principal aliado ideológico y económico de Venezuela. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha intensificado su retórica combativa desde enero de 2026, vinculando explícitamente la captura de Maduro con la interrupción del suministro petrolero a la isla y la consecuente agudización de la crisis económica. En una entrevista con el medio estatal RT el 7 de abril, Díaz-Canel evocó la muerte de 32 militares cubanos de las FAR y el MININT en Venezuela el 3 de enero, presentándolos como un símbolo de la "disposición a combatir" del pueblo cubano ante cualquier agresión externa. Esta dependencia energética cubana de Venezuela, establecida firmemente tras el ascenso de Hugo Chávez, replica la relación que la isla mantuvo con la Unión Soviética hasta su desintegración, subrayando una vulnerabilidad estructural en la economía cubana.
Mientras tanto, la oposición venezolana, personificada en María Corina Machado, ha buscado capitalizar el nuevo panorama. En una gira por Madrid entre el 17 y el 20 de abril, Machado fue recibida con multitudinarias manifestaciones de apoyo de venezolanos y cubanos exiliados en la Puerta del Sol. Durante su visita, la líder opositora criticó duramente a Delcy Rodríguez, a quien describió como representante del "caos, la violencia y el terror", y demandó "elecciones limpias y libres". Machado, quien recibió la Llave de Oro de Madrid y la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid, mantuvo encuentros con líderes de la oposición española, como Alberto Núñez Feijóo (PP) y Santiago Abascal (Vox), pero declinó reunirse con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, argumentando que no sería "conveniente". El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, lamentó la decisión de Machado, revelando que en un momento dado se le ofreció refugio en la Embajada española en Caracas, lo que la líder opositora nunca utilizó.
La Justicia venezolana, en este contexto de reconfiguración, también ha emitido señales ambiguas. El 21 de abril, se otorgó libertad condicional al ex alcalde opositor Rafael Ramírez y al ex director de seguridad ciudadana David Barroso, ambos detenidos en octubre de 2024. Su liberación, aunque con restricciones de salida del país y presentación periódica ante el tribunal, ocurre en medio de las denuncias de que la amnistía es insuficiente y las torturas continúan. La coexistencia de estas liberaciones con el abrupto "fin" de la Ley de Amnistía por parte de Delcy Rodríguez, sin explicaciones detalladas, sugiere una gestión selectiva y política de la justicia por parte de las estructuras de poder venezolanas.
En paralelo a estas maniobras políticas y judiciales, una investigación conjunta de ProBox, Cazadores de Fake News, Efecto Cocuyo y Medianálisis, titulada #LaMaquinariaDelEco, ha identificado una extensa red de al menos 44 medios digitales que replican y expanden narrativas alineadas con el Gobierno de Delcy Rodríguez. Este entramado, que incluye plataformas estatales y sitios que se presentan como independientes, difundió titulares "casi idénticos" tras la captura de Maduro, sustituyendo "captura" por "secuestro" y calificándolo de "prisionero de guerra". Esta estrategia de desinformación global busca victimizar al liderazgo oficialista y desacreditar a Estados Unidos y la oposición, revelando un sofisticado esfuerzo por controlar la narrativa en un momento de vulnerabilidad.
El nuevo escenario en Venezuela, catalizado por la intervención estadounidense y la captura de Nicolás Maduro, abre una fase de incertidumbre y tensiones. Mientras Washington impulsa un plan de transición que busca estabilizar y democratizar el país, Delcy Rodríguez y las estructuras chavistas restantes se aferran al poder a través de maniobras legales y una agresiva estrategia de control narrativo. La oposición, liderada por figuras como María Corina Machado, intenta aprovechar la coyuntura, aunque enfrenta desafíos en su legitimación internacional. La profunda crisis que la caída de Maduro representa para Cuba subraya la interdependencia regional y añade una capa adicional de complejidad a la geopolítica del Caribe. Venezuela se encuentra en una encrucijada, con el futuro de su estabilidad y democracia dependiendo del delicado equilibrio entre la presión externa, las pugnas internas por el poder y la voluntad de sus actores políticos.
Escrito por Rodrigo Mena