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Siete meses después, los sobrevivientes de la lancha de Cayo Falcones cuentan qué salió mal

Cuatro de los cinco detenidos tras el tiroteo del 25 de febrero frente a Villa Clara hablaron desde una vivienda del Minint en La Habana para una investigación periodística que reconstruye cómo se armó, en Florida, un plan para provocar un levantamiento

Lila Fuentes
Siete meses después, los sobrevivientes de la lancha de Cayo Falcones cuentan qué salió mal
Foto: Canal Caribe/Captura

Cuatro sobrevivientes de una incursión armada que zarpó de los Cayos de Florida en febrero, y que terminó con varios muertos en un tiroteo frente a Villa Clara, relataron a una investigación de Belly of the Beast, Drop Site News y Miami New Times cómo se organizó el operativo y qué esperaban lograr. Hablaron detenidos y bajo custodia del Minint, una circunstancia que tres medios que retomaron el reportaje —OnCuba, 14ymedio y Periódico Cubano— señalan como límite ineludible para leer sus palabras.

En resumen — Cuatro sobrevivientes de una incursión armada que zarpó de los Cayos de Florida en febrero, y que terminó con varios muertos en un tiroteo frente a Villa Clara, relataron a una investigación de Belly of the Beast, Drop Site News y Miami New Times cómo se organizó el operativo y qué esperaban lograr. Hablaron detenidos y bajo custodia del Minint, una circunstancia que tres medios que retomaron el reportaje —OnCuba, 14ymedio y Periódico Cubano— señalan como límite ineludible para leer sus palabras.

Llegaron uno por uno, con el traje naranja que en Cuba se reserva para las condenas severas y esposados, aunque les quitaron las esposas para hablar. Así describe 14ymedio el escenario en que José Manuel Rodríguez Castelló, Christian Ernesto Acosta Guevara, Leordán Enrique Cruz Gómez y Conrado Galindo Sariol —cuatro de los cinco sobrevivientes de una incursión armada frustrada— se sentaron en julio, uno a la vez, en una casa de un barrio residencial de La Habana perteneciente al Departamento de Relaciones Internacionales del Ministerio del Interior. Cada conversación duró entre 30 y 55 minutos, con oficiales del caso presentes. El quinto detenido, Amijail Sánchez González, no habló; el reportaje no aclara si se negó o si no se le permitió, según recoge 14ymedio.

Han pasado siete meses desde que las tropas guardafronteras interceptaron, la noche del 25 de febrero, una lancha frente a las aguas de Villa Clara. A bordo iban diez hombres que habían zarpado la noche anterior desde Marathon, en los Cayos de Florida, con un cargamento que las autoridades cubanas describieron como 25 armas de fuego —14 largas y 11 cortas—, unas 13 mil municiones, más de un centenar de cargadores, explosivos caseros, cócteles molotov, chalecos antibalas, uniformes de camuflaje, cuchillos, equipos de visión nocturna, un dron y un terminal de internet Starlink, de acuerdo con el recuento publicado por OnCuba News. Del grupo, varios murieron en el enfrentamiento; cinco sobrevivieron y quedan detenidos en Cuba con cargos por terrorismo.

Lo que hasta ahora se sabía de ellos procedía casi por completo de La Habana. Ahora, un extenso reportaje de Drop Site News —firmado, según identifica 14ymedio, por el periodista Ryan Grim— en colaboración con Belly of the Beast y Miami New Times, añade la otra mitad: las versiones de los propios detenidos, contrastadas —según los autores— con evidencia forense, registros de propiedad y testimonios de familiares y personas cercanas al grupo en Florida.

Rodríguez, camionero cubano de 33 años residente en Nashville, contó que entró en contacto con el operativo a través de TikTok, donde conoció a Raúl Quevedo, administrador de la cuenta La Nueva Cuba, dedicada a difundir contenidos sobre una eventual caída del Gobierno cubano, incluidas imágenes generadas con inteligencia artificial. Quevedo lo invitó a Florida para conocer a otros exiliados que buscaban gente dispuesta a sumarse a un levantamiento armado, según su relato recogido por OnCuba. Acosta Guevara llegó por una vía parecida: contactó por la misma red social con Pavel Alling Peña, uno de los hombres que murieron después en el tiroteo frente a Villa Clara.

De ahí, el grupo pasó a entrenarse con armas en una finca de 13 acres en LaBelle, Florida, vinculada a Maritza Lugo Fernández, a quien OnCuba News describe como activista cubana radicada en el sur de Florida y dirigente del Partido 30 de Noviembre. Los registros de propiedad consultados por el reportaje confirman, según Periódico Cubano, que Lugo fue dueña del terreno hasta septiembre de 2024 y que siguió teniendo acceso después de venderlo. La Oficina del Sheriff del condado de Hendry inspeccionó el lugar en agosto y halló una estructura de tierra que los sobrevivientes describieron como parte del entrenamiento. Lugo reconoció haber dado acceso al terreno a algunos de los participantes, pero negó haber conocido o respaldado los planes de la incursión, y rechazó las acusaciones de haberla financiado u organizado.

"El plan de acción era simple: lograr que el pueblo cubano se levantara en armas, controlar una provincia durante 72 horas y pedir una intervención militar del gobierno de EE.UU.", dijo Rodríguez, en una cita que recoge OnCuba News de la investigación original. Cruz, por su parte, describió un plan más concreto: tomar una estación policial en Cárdenas y estimular protestas desde ahí, aunque funcionarios cubanos sostienen que los blancos previstos eran instalaciones en Santa Marta y Varadero, según reporta Periódico Cubano. Sobre ese punto —como sobre quién organizó, financió y dirigió realmente la operación— los cuatro relatos no coinciden. Galindo llegó a afirmar que viajó contra su voluntad, tras ser amenazado, una versión que Lugo rechazó.

Los tres medios que retomaron el reportaje son enfáticos en marcar el límite de lo que esas palabras pueden certificar. "Detenidos de la lancha de Florida interceptada en febrero revelan a medios afines al régimen detalles de la incursión", tituló 14ymedio su pieza, subrayando así el carácter de la investigación y de quienes la firman. Ese diario advierte que, aunque todos los detenidos dijeron no sentirse presionados, sus palabras deben leerse con cautela dada la situación y el entorno en que fueron pronunciadas. Periódico Cubano añade, en el mismo sentido, que los detenidos dijeron haber aceptado hablar voluntariamente, pero que esa circunstancia no pudo comprobarse de forma independiente y que sus declaraciones aportan información nueva sin constituir por sí solas una prueba definitiva.

El propio reportaje documenta que ninguno de los cuatro cuenta lo mismo sobre su propia motivación. Según resume 14ymedio, uno dijo haber sido obligado a formar parte de la acción, otro se mostró arrepentido, un tercero seguía creyendo en la causa aunque admitía el error de estrategia, y el último habría dicho que repetiría la acción con orgullo. Coinciden, eso sí, en el objetivo declarado del viaje y en lo ocurrido al toparse con los guardafronteras cubanos frente a Villa Clara —la noche en que el plan de las 72 horas y la intervención militar terminó, para la mayoría de ellos, en un traje naranja y una casa del Minint en La Habana.

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