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El aeropuerto que se vacía y el consulado que se desborda: dos mapas opuestos de La Habana

Mientras las aerolíneas estadounidenses y españolas piden permiso para no volar a Cuba, España abre una nueva oficina en Miramar para atender la fila de cubanos que buscan un visado o la nacionalidad de sus abuelos

Lila Fuentes
El aeropuerto que se vacía y el consulado que se desborda: dos mapas opuestos de La Habana
Imagen ilustrativa generada con IA

En la misma semana en que España anunció una nueva oficina de visados en La Habana para absorber una demanda que desborda al Consulado, JetBlue volvió a pedirle a Washington permiso para no volar a la capital cubana, sumándose a Delta, American, Iberia y Turkish Airlines, que este verano y este otoño han reducido, suspendido o cancelado sus rutas hacia la Isla. El contraste dibuja dos mapas de La Habana que no se cruzan: uno que se despuebla de conexiones aéreas y otro que se satura de trámites de salida.

El aeropuerto que se vacía y el consulado que se desborda: dos mapas opuestos de La Habana

Mientras las aerolíneas estadounidenses y españolas piden permiso para no volar a Cuba, España abre una nueva oficina en Miramar para atender la fila de cubanos que buscan un visado o la nacionalidad de sus abuelos

En resumen — En la misma semana en que España anunció una nueva oficina de visados en La Habana para absorber una demanda que desborda al Consulado, JetBlue volvió a pedirle a Washington permiso para no volar a la capital cubana, sumándose a Delta, American, Iberia y Turkish Airlines, que este verano y este otoño han reducido, suspendido o cancelado sus rutas hacia la Isla. El contraste dibuja dos mapas de La Habana que no se cruzan: uno que se despuebla de conexiones aéreas y otro que se satura de trámites de salida.

El 21 de septiembre, JetBlue Airways le pidió de nuevo al Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) autorización para mantener inactivas las 20 frecuencias semanales que tiene asignadas entre Fort Lauderdale y La Habana, sin perder el derecho a usarlas en el futuro, según reportó Aviation Week y recogió Periódico Cubano. La aerolínea no pide rutas nuevas ni anuncia un regreso: pide, una vez más, permiso para seguir sin volar. Sus aviones llevan sin tocar suelo cubano desde el 17 de septiembre de 2023, y desde entonces ha debido solicitar extensiones sucesivas de la exención de la llamada "regla de inactividad de 90 días" para no perder esas 20 franjas horarias.

JetBlue no es la excepción, es el patrón. El 2 de septiembre, Delta Air Lines pidió al DOT autorización para suspender 14 de sus 21 frecuencias semanales hacia La Habana en la temporada de invierno 2026-2027, lo que la dejaría con un único vuelo diario Miami-La Habana y eliminaría temporalmente su conexión desde Atlanta, según Periódico Cubano y OnCuba News. Seis días después, el 8 de septiembre, American Airlines pidió al mismo regulador proteger la totalidad de sus derechos de vuelo hacia Cuba ante una demanda de pasajeros que la aerolínea describe como todavía insuficiente. Tres aerolíneas estadounidenses, en tres semanas, acudieron al DOT con la misma pregunta de fondo: cómo conservar el derecho a volar a La Habana sin tener que hacerlo.

El retroceso no es solo estadounidense. Iberia confirmó a 14ymedio que extenderá la suspensión de sus vuelos directos a Cuba al menos hasta el 30 de junio de 2027, citando una situación en la Isla que, según fuentes de la aerolínea recogidas por OnCuba News, afecta de manera "muy significativa" tanto a la demanda como a la operación. Desde Madrid, la única puerta aérea directa a Cuba quedó reducida a Air Europa, con tres vuelos semanales, y Air China, con uno, reportó el mismo diario. Turkish Airlines, que en agosto había anunciado su regreso con una ruta Moscú-Estambul-La Habana prevista para el 27 de octubre, canceló esa reanudación dos semanas después de anunciarla, según OnCuba News.

Hay una excepción que confirma el mecanismo: Air Europa mantiene sus cuatro vuelos semanales a La Habana y, según 14ymedio, la apuesta le resulta más rentable de lo previsto pese a la crisis del combustible y el desplome del turismo, al punto de que la compañía prevé ampliar operaciones, beneficiada por el vacío que dejan quienes se van. Es la prueba de que el problema no es solo la demanda: cada aerolínea que se retira reduce la oferta disponible para quien sí quiere viajar, lo que empuja precios y tiempos de espera hacia arriba para los que compiten por los asientos restantes.

Y son muchos los que compiten por esos asientos, o directamente por dejar de necesitarlos. El mismo 21 de septiembre en que JetBlue pedía no volar, el Consulado General de España en La Habana anunció la apertura de un nuevo Centro de Solicitud de Visados, que comenzará a operar el 5 de octubre en Miramar y que, según Diario de Cuba y Periódico Cubano, busca aliviar la demanda de trámites que durante años ha sobrecargado los servicios consulares, en especial entre las decenas de miles de descendientes de españoles en la Isla. El trámite tendrá un costo adicional de 17 euros, aparte de las tasas consulares, y la decisión final sobre aprobar o denegar cada visado seguirá siendo exclusiva del Consulado. Una semana antes, el propio Consulado había reconocido que, por la "altísima demanda", conseguir una cita para un visado Schengen puede tardar meses, según Periódico Cubano.

Esa demanda tiene un segundo canal, distinto pero contiguo: la Ley de Nietos, la vía de nacionalidad española para descendientes de exiliados, que atraviesa su propia turbulencia. El 8 de septiembre, el Tribunal Supremo español suspendió cautelarmente el derecho al voto de los cubanos nacionalizados por esa ley que no puedan demostrar que descienden de españoles exiliados, una decisión que, según 14ymedio, no paraliza los expedientes de nacionalidad. Un mes antes, el 17 de agosto, la Asociación por la Reconciliación y la Verdad Histórica había iniciado gestiones para frenar el ritmo de esos trámites y anular el contrato con la empresa Palco que apoya al Consulado, en un proceso que, según Periódico Cubano, afecta potencialmente a miles de expedientes. Son procesos jurídicos distintos —visado de viaje y nacionalidad por ascendencia— pero comparten la misma ventanilla saturada: cientos de cubanos rastreando partidas de nacimiento centenarias y horas de vuelo cada vez más escasas, casi al mismo tiempo.

Quien no busca esa salida queda a merced de un tercer frente, puramente doméstico: el intento del Gobierno cubano de remendar el desabasto con nuevas figuras comerciales. El Ministerio de Comercio Interior anunció el 21 de septiembre que ya operan 30 "mercados de barrio" gestionados por mipymes y actores privados, con precios entre un 15 % y un 30 % más bajos que en otros comercios, según Periódico Cubano; un mes antes había reportado 24 locales de ese tipo con rebajas de entre el 10 % y el 15 %, de acuerdo con OnCuba News. Ninguna de las dos notas precisa cuánto del desabasto real llega a cubrir ese crecimiento de 24 a 30 establecimientos. La necesidad que el programa intenta paliar quedó ilustrada días antes en la feria agropecuaria de Línea y L, en el Vedado habanero, donde el músico Dagoberto Pedraja denunció que un vendedor intentó cobrarle 910 pesos por una sola cebolla, según relató CiberCuba.

Ninguno de estos movimientos —los aviones que no despegan, el consulado que se multiplica, la cebolla a 910 pesos— ocurre en el vacío del otro. Describen una misma ciudad partida en dos lógicas de salida: la de quienes tienen manera de irse, para quienes España abre una segunda oficina y reduce meses de espera a cambio de 17 euros más; y la de quienes se quedan, para quienes el Estado abre mercados de barrio con descuentos de hasta un 30 % mientras el resto del comercio agropecuario cobra lo que el mercado —y no el Mincin— decide. Entre ambas lógicas, La Habana pierde asientos de avión al mismo ritmo en que gana ventanillas de visado.

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