Cuba se Apaga: La Crisis Energética Revela el Agotamiento de un Modelo Insostenible
Rodrigo Mena
La profunda crisis energética en Cuba trasciende la escasez de combustible, evidenciando el colapso de infraestructuras críticas, la falta de una estrategia energética coherente y la creciente incapacidad del Estado para garantizar servicios básicos. La efímera inyección de petróleo ruso y las recurrentes promesas de energías renovables no logran mitigar un deterioro sistémico que ya impacta gravemente la salud pública, el acceso al agua y el turismo.
En resumen — La profunda crisis energética en Cuba trasciende la escasez de combustible, evidenciando el colapso de infraestructuras críticas, la falta de una estrategia energética coherente y la creciente incapacidad del Estado para garantizar servicios básicos. La efímera inyección de petróleo ruso y las recurrentes promesas de energías renovables no logran mitigar un deterioro sistémico que ya impacta gravemente la salud pública, el acceso al agua y el turismo.
La llegada de un cargamento de crudo ruso, procesado en la refinería de Cienfuegos debido a la inoperatividad de la planta Ñico López en La Habana, ha ofrecido un alivio fugaz a la profunda crisis energética de Cuba. Este envío, presentado por la Unión Cuba-Petróleo (Cupet) como una solución a corto plazo, es en realidad un soplo de oxígeno que no aborda las fallas estructurales que asfixian al país. Según el experto en energía Jorge Piñón, consultado por 14ymedio, los 730.000 barriles de crudo solo producirán "no más de 250.000 barriles de diésel", una cantidad insuficiente para revertir la catástrofe nacional.
La incapacidad de la refinería Ñico López, que según Piñón podría estar afectada por un incendio en febrero o por falta de electricidad ininterrumpida, subraya la precariedad de la infraestructura energética cubana. La dependencia de estas plantas para la producción de gasolina y diésel, sumada a su vulnerabilidad, hace que cualquier interrupción tenga un impacto inmediato en el suministro nacional. Este hecho expone la fragilidad de un sistema que lucha por mantener operativas sus capacidades más básicas de procesamiento.
Los apagones se han convertido en una constante devastadora. La Unión Eléctrica (UNE) proyectó un déficit de 1.290 MW para el horario pico nocturno, con afectaciones que en algunas zonas superan las 30 horas diarias, según CiberCuba. Esta situación, que ha provocado reacciones de escepticismo e ironía entre la población, es un claro indicador de la precaria disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
La falta de energía eléctrica se traduce directamente en una crisis del abasto de agua que afecta a más de 200.000 cubanos en La Habana. Abel Fernández Díaz, director de Acueducto de la capital, describió la situación como "muy compleja", con paros eléctricos de más de diez horas que paralizan los sistemas de bombeo. El 87% del sistema de abastecimiento de agua del país depende de la red eléctrica, y solo 135 de las 480 estaciones fundamentales de bombeo están en circuitos protegidos, una vulnerabilidad crítica documentada por CiberCuba.
La escasez energética tiene ramificaciones humanitarias directas y severas. UNICEF ha tenido que distribuir 100 concentradores de oxígeno en hospitales cubanos, una ayuda que llega tras un repunte en la mortalidad infantil reconocida por el propio Ministerio de Salud Pública (MINSAP), según Diario de Cuba. Sunny Guidotti, representante en funciones de UNICEF en Cuba, afirmó que la crisis energética "dificulta la atención en salud y pone en riesgo a los bebés, niños y niñas que requieren el acceso a oxígeno". Esta situación fue eco de las declaraciones del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien lamentó que "los niños mueren en los hospitales sin electricidad ni medicamentos", en alusión a las duras condiciones de vida en la isla.
En este contexto de emergencia, Miguel Díaz-Canel ha sostenido reuniones con científicos y expertos para debatir proyectos de energías renovables y una supuesta "transición energética". Sin embargo, la reacción pública, según CiberCuba, es de incredulidad, cuestionando los "resultados" de encuentros que repasan iniciativas conocidas desde hace años. La insistencia del régimen en el biogás y la biomasa como soluciones a corto plazo contrasta con su peso marginal en la generación eléctrica del país, que apenas supera el 6% en conjunto, muy por debajo del 24% proyectado para 2030, según CiberCuba.
Históricamente, Cuba ha dependido de aliados externos para suplir sus necesidades energéticas, desde la Unión Soviética hasta la Venezuela bolivariana. El actual auxilio ruso es un reflejo de este patrón, pero su limitada envergadura y la paralización de infraestructuras clave, como la refinería Ñico López, demuestran la insuficiencia de estas soluciones paliativas frente a un deterioro estructural prolongado. La carencia de una base productiva robusta, particularmente el colapso de la industria azucarera, socava la viabilidad de las propuestas de biomasa, mientras que la disminución de la producción agropecuaria limita la disponibilidad de residuos para biogás, según un análisis de CiberCuba.
La crisis energética no solo golpea la vida cotidiana de los cubanos, sino que también tiene serias repercusiones internacionales, particularmente en el sector turístico. Aerolíneas canadienses como Air Transat, Sunwing y Air Canada han suspendido o pospuesto sus vuelos a Cuba para la temporada de verano, citando la escasez de combustible y la incertidumbre operativa, según reportó CiberCuba. Este golpe al turismo, una de las principales fuentes de divisa para la isla, agudiza aún más la precaria situación económica del país.
El robo de 600 litros de aceite dieléctrico de transformadores en Amancio, Las Tunas, que dejó sin electricidad al 40% de los clientes locales, según la emisora local Radio Maboas, es otro síntoma del colapso social y la desesperación que genera la crisis. La vulnerabilidad de la infraestructura básica frente al delito organizado, y la recuperación de un aceite "contaminado" que no puede ser reutilizado, ilustra la magnitud del deterioro y la dificultad para recuperar la normalidad.
La crisis energética cubana, por tanto, trasciende la coyuntura del combustible. Es la manifestación más cruda de un modelo agotado que, a pesar de las repetidas cumbres y las promesas de “estrategias”, es incapaz de generar soluciones sostenibles. La ineficacia en la gestión, la falta de inversión y la desconexión entre el discurso oficial y la realidad palpable, dejan a millones de cubanos sumidos en una espiral de escasez y hardship, con consecuencias directas y dramáticas en su bienestar más elemental.
Escrito por Rodrigo Mena