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Cuatro frentes, un mismo objetivo: cómo se fragmentó la presión de Washington sobre La Habana

Sanciones, tribunales, el Congreso y la diplomacia regional avanzan en paralelo mientras la retórica de intervención militar de abril se diluye

Rodrigo Mena
Cuatro frentes, un mismo objetivo: cómo se fragmentó la presión de Washington sobre La Habana
Imagen ilustrativa generada con IA

Entre abril y julio de 2026, la presión de Estados Unidos sobre Cuba pasó de la amenaza de intervención militar a una ofensiva repartida en sanciones puntuales, un fallo judicial que limita las demandas por la Ley Helms-Burton, citaciones del Congreso a organizaciones aliadas de La Habana y la ruptura diplomática anunciada por el Gobierno entrante de Colombia.

En resumen — Entre mayo y julio de 2026, la presión de Washington sobre Cuba dejó de concentrarse en amenazas de intervención militar y se repartió en cuatro frentes distintos y simultáneos: sanciones puntuales a funcionarios y empresas, un fallo judicial que cierra una vía de demandas bajo la Ley Helms-Burton, citaciones del Congreso a organizaciones aliadas de La Habana en territorio estadounidense y un giro diplomático regional con la ruptura de relaciones anunciada por el Gobierno entrante de Colombia.

En abril, la política de Donald Trump hacia Cuba se narraba en clave de espectáculo bélico. El presidente estadounidense dijo el 13 de abril que su Gobierno "tal vez" se "detendría en Cuba" tras calificar a la isla de "nación en quiebra" que había sido "horriblemente mal administrada durante muchos años por Castro", según CiberCuba. Cuatro días después, el 17 de abril, afirmó que "muy pronto" habría "un nuevo amanecer para Cuba", en referencia a la intervención militar de EE UU en Irán, según Diario de Cuba. Por esos días, medios estadounidenses reportaron que el Pentágono evaluaba planes ante una posible operación en la isla, y Washington envió el portaviones Abraham Lincoln a la región, según difundió 14ymedio el 1 de mayo.

Tres meses después, esa retórica de acción inminente se ha diluido en una ofensiva de baja intensidad mediática mucho más repartida. El 23 de julio, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo en Manila que Washington está "dispuesto a ser muy realista y paciente" con Cuba y que "seguimos hablando con ellos sobre el tipo de cambios que pueden hacer", según 14ymedio, un tono que contrasta con las declaraciones de abril.

El primer frente sigue siendo el de las sanciones puntuales, ejecutadas al amparo de la orden ejecutiva 14404 que Trump firmó el 1 de mayo. En las semanas siguientes, el Departamento de Estado fue añadiendo nombres y entidades hasta llegar, el 23 de julio, a la terminal de contenedores de Mariel, la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, la Unidad Central de Cooperación Médica, su directora Gretza Sánchez Padrón y el ministro de Salud, José Ángel Portal Miranda, según reportó 14ymedio.

Un segundo frente se abrió en los tribunales, con un resultado adverso para los reclamantes cubanoamericanos. La Corte de Apelaciones del Undécimo Circuito, en Florida, dictó el jueves 23 de julio que la justicia estadounidense carece de jurisdicción personal para juzgar a la tabacalera británica Imperial Brands por el uso de una fábrica expropiada por Fidel Castro en 1961, según reportó 14ymedio. La sentencia fue divulgada el lunes 27 de julio por el Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba. El fallo limita el alcance extraterritorial de las demandas bajo la Ley Helms-Burton contra empresas ajenas a EE UU.

El tercer frente se trasladó al propio Congreso estadounidense, esta vez apuntando no a La Habana sino a sus aliados dentro de Estados Unidos. El Departamento de Estado publicó el lunes 20 de julio un informe de 100 páginas que señala al régimen cubano como "principal patrocinador del radicalismo de izquierdas". Un día después, el 21 de julio, el Comité de Medios y Recursos de la Cámara de Representantes envió citaciones judiciales a las organizaciones The People's Forum y el Instituto Tricontinental, y al medio Break Through News, en el marco de una investigación de Fox News Digital que documentó más de 39 millones de dólares transferidos por el magnate Neville Roy Singham a esas tres organizaciones —22,44 millones a The People's Forum, 16,76 millones al Tricontinental y 1,098 millones a Breakthrough BT Media—, según reportó Fox News y recogió Diario de Cuba.

El cuarto frente es diplomático y regional, y no depende directamente de Washington sino de sus aliados en la región. El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció el 26 de julio que romperá relaciones diplomáticas con los regímenes de Cuba y Nicaragua y cerrará las embajadas y consulados de Bogotá en ambos países, según Diario de Cuba. "En mi Gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías", dijo.

A la par de esta dispersión de frentes, Washington ha mantenido un canal humanitario que evita al Estado cubano: el jefe de la misión diplomática de EE UU en Cuba, Mike Hammer, visitó el 25 de julio a familias de Bejucal, Mayabeque, beneficiadas por el primer cargamento de una ayuda de 100 millones de dólares que se distribuye a través de Cáritas Cuba y no de las autoridades cubanas, según Diario de Cuba.

Frente a ese despliegue en paralelo, la respuesta pública de La Habana se ha moderado. Ante la ronda de sanciones del 23 de julio, ni Miguel Díaz-Canel ni el primer ministro Manuel Marrero se pronunciaron; solo el canciller Bruno Rodríguez emitió una condena en X, calificando las medidas de "agresión contra el derecho humano al acceso a servicios de salud", según 14ymedio.

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